Se debe producir una transformación.
Lunes, Mayo 18, 2009 21:35Desde pequeño se les enseña a los niños en las escuelas que República Dominicana “es un país eminentemente agrícola”. Esto era cierto hace 40 años, cuando el azúcar, cacao, tabaco y café eran la industria por excelencia de este país. Eso sumado al arroz, las habichuelas y las yucas de siempre. Salvo por el auge del turismo en ciertas zonas del país no ha habido una verdadera transformación económica en República Dominicana.
Los recursos no son infinitos, por más rica y próspera que una sociedad pueda ser siempre cuenta con un límite de los recursos de que dispone, así que si esto es así (que lo es) lo natural es que estos recursos se utilicen de la manera más eficiente y que tienda a aumentar la productividad. Esto es, las actividades económicas que no son productivas se dejan de lado y se da paso a las actividades que sí puedan ser productivas. Pero no, en República Dominicana seguimos empeñados en que se deban mantener esas actividades que no son productivas simplemente porque “eso es lo que siempre hemos hecho” o porque algún político tuvo la brillante idea de que este país debe ser “el granero del Caribe”. Un ejemplo es el del ajo. Dominicana no es productiva produciendo ajo, así que lo que toca es poner barreras para que los que sí sean productivos no puedan competir aquí. Cometen un bárbaro error por no tener conocimientos de cómo es el proceso de creación de riquezas.
República Dominicana no debería producir más arroz porque está demostrado que nos sale más barato comprárselo a los asiáticos en lugar de producirlo nosotros mismos, tener una sola plantación de arroz en este país es sencillamente una sinrazón. Los recursos y los trabajadores que utiliza la industria del arroz serían más productivos si se los utilizara en la industria frutícola o en el turismo…O vaya usted a saber qué. Un trabajador que se utiliza en el arroz es un trabajador que ya no podrá ser utilizado por otra industria más rentable.
Dice el Gobierno que apoya estas actividades porque generan empleo. Pero es que los políticos cometen el error de no ver, como dijera Bastiat, “aquello que no se ve”. Cada empleo que el gobierno mantiene gracias a una subvención es un empleo que se ha perdido en otra industria que no necesita que la subvencionen porque ¿De dónde creen ustedes que ha salido el dinero para subvencionar una industria improductiva? Y aquí se da el triste caso: el Estado no permite que la sociedad transfiera los recursos productivas de esas industrias improductivas a esas industrias productivas.
En ejemplo claro es Nokia. Que solía ser un fabricante de productos de papel y como vieron que no lograban ser competitivos decidieron utilizar sus recursos en otra area más productivas y se decidieron a fabricar celulares. Si el gobierno finlandés hubiese metido sus manos y “rescatado” a Nokia todavía fuera una empresa improductiva fabricante de papeles. Finlandia fuera un poco menos rica y el mundo no disfrutaría de los magníficos celulares Nokia…..Esa es la razón por la cual Estados Unidos está en peligro. Al no dejar quebrar y/o transformarse a esas empresas de automóviles no está dejando que el capital improductivo empiece a convertirse en productivo en otras industrias.
Pero esto tiene consecuencias todavía más nefastas. Llega un momento en que el gobierno no puede subvencionar o rescatar a más empresas y es cuando llega una quiebra generalizada de casi toda la sociedad. En ese momento, cuando se consumen todas las riquezas, es virtualmente imposible hacer las transformaciones necesarias y hay que empezar de cero. Si seguimos en la estupidez de salvar la industria del ajo y de las cebollas a costa de la industria de la cerveza o el turismo (porque ya hemos dicho que cualquier subvención a las primeras se debe a una incautacion a las segundas) llegará un momento que destruiremos a las segundas y no se podrá seguir subvencionando a las primeras. Y en ese momento no habrá nada que transformar porque no tendremos los recursos con qué hacerlo. Sólo nos quedará gastar el dinero que nos prestan, si es que alguien nos sigue prestando.
Construir un país no es muy fácil. Pero destruirlo no es tan díficil. Pregúntenle a los argentinos.
Fajao.net